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May 09, 2016 / escrito por Felipe Lorca

3 Aspectos clave para alcanzar Alta Participación

Dentro de los procesos electorales, en Chile o en cualquier parte del mundo, uno de los principales indicadores de que la democracia está fallando es la baja participación. ¿Qué significa esto? Es simple. Si no tengo una mayoría participando en un proceso de elección, significa que el resultado no representa necesariamente a la mayoría. Y lamentablemente no podemos decir que nuestro país destaca por una alta participación del electorado. Muchas veces las instituciones tienen que repetir los procesos electorales por no cumplir con los requisitos de participación mínima que se rigen en los estatutos. Esto para no mencionar el ámbito político, donde en las últimas elecciones presidenciales se ha registrado casi un 59% de abstención.

Volviendo al ámbito institucional, las principales causas de la baja participación en los procesos electorales internos son muchas veces la falta de tiempo, la falta de información o la imposibilidad de cumplir con el requisito de “estar presente” durante dicho proceso. Por ejemplo, personas que viajan, que están enfermas, que no alcanzan llegar al lugar y hora indicados por otras obligaciones laborales, colegas que no están de turno en el día establecido o que se encuentran de vacaciones.

Sin embargo, hoy en día la tecnología logra romper las brechas del tiempo y espacio, y facilita la participación en los procesos electorales de las empresas, sindicatos, asociaciones de funcionarios del Estado, y otras agrupaciones, aumentando la legitimidad. Esto se traduce directamente en ahorro de tiempo y dinero por parte de las instituciones. Al implementar el voto online, las personas involucradas en este proceso pueden recibir información de forma sistemática y en tiempo real, y pueden ejercer su voto de manera remota. Por lo tanto, todas las personas tienen la posibilidad de ejercer su voto, independientemente del lugar físico donde se encuentren. Solamente necesitan un dispositivo con conexión a internet.

Una vez que tenemos la tecnología a favor, no hay que perder de vista las claves para alcanzar una alta participación:

  • Informar con tiempo el objetivo del proceso: directiva, miembros del sindicato, cambio del estatuto, etc. y los detalles del procedimiento de votación: plataforma o página web, día, horario. Es recomendable hacer cortos tutoriales de cómo votar “paso a paso”. Esta información se puede transmitir a través de canales oficiales como el correo electrónico institucional o el boletín, y reforzar a través de canales complementarios como redes sociales, mural, etc. Asegúrense de comunicar la importancia de la votación y el impacto directo para cada una de las personas involucradas.

  • Recordar: Nunca está de más enviar recordatorios antes y durante la votación, a través de los mismos canales. Mensajes cortos que llamen a la acción: “Quedan tres días hasta la elección de la nueva directiva. ¿Cuál es tu candidato?” o “Aún puedes ejercer tu voto. Quedan solo 3 horas para que elijas al presidente del sindicato de trabajadores.”

  • Apoyar el proceso electoral a través de mesas de ayuda. Utiliza este espacio de conversación para aclarar dudas en cuanto al proceso en sí, temas logísticos o en cuanto al objeto a elegir de la lista de votación. Por ejemplo si alguien ha sido excluido por error de las listas o si algún miembro tiene vencido su carnet, etc. Aclarar estas dudas u ofrecer soluciones aumentan la participación por parte de personas indecisas o limitadas por algún inconveniente que aún tiene solución en tiempo útil.

Entonces, ¿es posible mejorar la participación en los procesos electorales? Claro que sí. Tras implementar el voto electrónico en su institución y seguir cada uno de estos consejos es posible reforzar la legitimidad de sus líderes, miembros del directorio, etc. y por lo tanto la democracia. La tecnología es un aliado potente en un proceso de votación, no solamente en cuanto a la organización de tal proceso, muchas veces rigurosamente burocrático, pero también por facilitar de que el resultado refleje de verdad la voz de una mayoría.