Chile es un país extenso, con una tendencia demográfica en crecimiento y una economía en continuo desarrollo, con altas y bajas. En cuanto a las industrias, empresas e instituciones hay mucho movimiento por la búsqueda de estabilidad, crecimiento o cumplir con objetivos puntuales. Sedes de la misma cadena corporativa o institución que abren o cierran en todo el país, dependiendo de los intereses. Decisiones que tomar a cada momento.

Actualmente en Chile hay más de 1.400 organizaciones – sindicatos, asociaciones, cooperativas, corporaciones, gremios – que poseen varias sedes en distintas ciudades a lo largo del país y realizan votaciones para elegir a sus representantes, definir estatutos o tomar decisiones en forma democrática. ¿Qué haces cuando las personas a las cuales tienes que consultar viven y trabajan a cientos de kilómetros de distancia?

Digamos que tienes que consultar a tus trabajadores de Antofagasta, Santiago, Concepción y Temuco para tomar una decisión al nivel de organización. Tienes dos opciones:

  1. Organizar votaciones en los cuatro puntos de forma simultánea
  2. Juntar a representantes de cada sede en una reunión central

¿Cuál es la mejor opción para simplificar las votaciones

Hemos visto que la primera opción tiene ciertas limitantes como:

  1. Contar con personas encargadas de cada punto de votación, con los costos que esto involucra (traslado, colación, etc.)
  2. Bajo margen para realizar algún cambio en la papeleta, dado que se debe realizar en todos los puntos
  3. En caso de necesitar Ministro de Fe o algún ente regulador, la coordinación debe ser con mayor anticipación aun, y la fecha dependerá de la disponibilidad conjunta
  4. Al haber más de un punto de votación, la probabilidad de que existan fallas o problemas aumenta considerablemente

En la segunda opción se incurre en gastos más elevados al financiar el traslado de los dirigentes, y nuevamente coordinación de fechas dificulta el realizar más de una consulta o elección al año.

Desde lejos ninguno de estos escenarios es el ideal en términos de inversión de tiempo y dinero. Como consecuencia hemos visto que se termina por evitar realizar más consultas de las que son estrictamente necesarias, lo que debilita la democracia e influye al final en el bienestar de la institución.

¿Cómo simplificar el proceso de votación en esta situación?

Creemos que la adopción de tecnología en los procesos democráticos es una gran ayuda para simplificar la organización y disminuir los costos. Por ejemplo, realizando una votación por internet, no se necesita presencia física de los votantes, es un proceso rápido y solamente requiere de asistentes o soporte en un lugar central. De esta forma la atención del proceso va enfocada en los resultados y no se desgasta en la complejidad logística. Los votantes no tienen que desplazarse para poder manifestar su preferencia, y el control está totalmente centralizado. Así todos están contentos y el proceso es legítimo y efectivo.

Para concluir, siempre se debe buscar la mejor solución para simplificar los procesos de votación. Sabes que la encontraste cuando la votación se convierte en un proceso sencillo tanto para el votante, como para la organización, y cuando el foco está en la consulta en sí y no en la organización de esta. La votación online engloba todos estos beneficios.

 

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