Hoy en día, votar es un derecho civil asegurado por la Constitución en la mayoría de los países. Pero no siempre fue así. En Chile, en el año 1888 solamente podían votar los hombres mayores de 21 años que sabían leer. Apenas después de un proceso de más de 80 años, en 1970, este derecho cobra la forma en que lo conocemos hoy: voto libre para todos los chilenos mayores de 18 años, independientemente de que sepan leer y escribir.

El proceso electoral es actualmente la forma de tomar decisiones en ámbito político para designar un representante, sea este el alcalde de la comuna, el presidente, consejero local, diputados y senadores, por lo que es considerado un logro de la democracia. En el ámbito gubernamental, por un lado, se nota una apatía o incluso un rechazo hacia el ejercicio del derecho de votar, y por otro lado se están exigiendo más derechos, como por ejemplo el de decidir sobre el cambio de la Constitución.

Con el tiempo, el proceso electoral ha migrado hacia otros sectores fuera de lo político y fuera de lo gubernamental, convirtiéndose en la herramienta para la toma de decisiones en ámbito empresarial, para sindicatos, asociaciones, gremios, directorios, centros de estudiantes e incluso para designar a la reina en los concursos de belleza. En el día a día, frecuentemente se usa el voto para la elección de los miembros del directorio, aprobación o modificación de estatutos, adhesión a movimiento social, entre otros.

El voto en ámbito no gubernamental es un incentivo para el liderazgo democrático y participativo y hay empresas que toman sus decisiones estratégicas en base al resultado de procesos electorales. ¿Qué mejor forma de empoderar y a la vez motivar a los empleados?

Sin embargo, organizar un proceso electoral no es tarea fácil y hay que considerar varios factores a la hora de hacerlo. Un problema recurrente es la baja participación por distintas causas: falta de infraestructura adecuada, desagregación geográfica de los votantes, falta de información o difícil acceso a la urna entre otras.

Pero la tecnología está aquí para facilitarnos la vida, incluso en los procesos electorales. Todo se vuelve más sencillo con EVoting. Desde 2013, cuando nace esta iniciativa, hasta hoy día, se han realizado más de 50 procesos de votación exitosos con nuestra plataforma, para elecciones de sindicatos, municipalidades, colegios profesionales, entre otros.

La votación electrónica mantiene la validez de un proceso offline convencional en términos de seguridad, pero además trae la ventaja de la flexibilidad espacial y facilidad logística: solo registrarse y apretar un botón. Los participantes ya no tienen que estar presentes a cierta hora en un lugar bien determinado sino que pueden perfectamente ejercer su derecho en forma remota. Además los tiempos son mucho más acotados. A nadie le gusta perder tiempo en estos procesos.

De forma implícita esto lleva a un aumento de la participación en los procesos de votación en empresas, asociaciones e instituciones y cabe destacar que, a través de EVoting se ha alcanzado el record de participación del 99,1%. Marcos Matamala, Director del Sindicato de Supervisores de la Minera Meridian encuentra muy útil el uso de la tecnología informática en los procesos de votación interna: “Antes, para hacer una reforma de estatutos teníamos que hacer cinco votaciones en días distintos, nos tomaba semanas. Con EVoting lo hicimos en seis horas.”

Para concluir, el proceso de votación hoy en día, más allá de una manifestación democrática, es una necesidad real del ámbito institucional y empresarial. Hace tiempo que el voto ya no es una cuestión exclusivamente de la política, sino un proceso necesario para el funcionamiento en el día a día. Todos los meses se están realizando un número impresionante de votaciones con el objetivo de tomar decisiones fundamentales para el futuro de organizaciones no gubernamentales con o sin fines de lucro, procesos reglamentados a través de estatutos u otros instrumentos legales, de los cuales nadie se escapa. ¿Cuál es la recomendación? Hacerse amigo de la tecnología. Cuanto antes, mejor.