El primer país en América Latina en avalar el sufragio de sus ciudadanos en el exterior fue Colombia, en 1962. En la imagen, varios ciudadanos colombianos, residentes en España, votan en unas elecciones de su país al Senado, la Cámara de Representantes y el Parlamento Andino en marzo de 2010. EFE/Archivo

Bogotá, 11 oct (EFE).- El voto de los ciudadanos residentes en el extranjero sigue siendo una asignatura democrática pendiente para cinco países de América Latina, en varios casos debido a medidas de pasadas dictaduras que trataron de evitar un aumento del caudal de votos de sus adversarios cuando la democracia volviera.

En Chile, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Uruguay los residentes en el extranjero no están habilitados para votar, lo que los convierte en una suerte de ciudadanos de segunda clase, como menos derechos.

Además, hay otros países donde solo pueden votar los que residen en determinados países, como es el caso de Honduras y Bolivia.

La lista de países que niegan el derecho al voto a los ciudadanos con residencia en el exterior era hasta hace poco más larga, pues incluía a Costa Rica y a El Salvador, pero en las próximas elecciones en los dos países centroamericanos, ambas el 2 de febrero, votarán por primera vez ciudadanos emigrados.

También en Chile hay un proceso en marcha en ese sentido, pero el trámite parlamentario aun no ha concluido y el 17 de noviembre los residentes en el extranjero no podrán participar en la elección.

Diversas organizaciones civiles chilenas han organizado una campaña para llamar la atención, que incluye la celebración de unas elecciones simbólicas por internet.

“Es un ejercicio con el que los chilenos en el mundo buscamos acceder a un derecho básico. Hasta el 16 de octubre podrán votar a través de una plataforma virtual”, dijo a Efe Rossana Dresdner, directora de Voto Ciudadano.

“El voto libre en el exterior nos permitiría fortalecer los procesos democráticos y políticos en Chile. Realmente este derecho debería estar fuera de cualquier interés o temor electoral de los partidos. Este es nuestro derecho fundamental”, agregó.

Más de 800.000 chilenos, según cifras oficiales, residen en el exterior.

La actual Constitución chilena data de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando miles de personas contrarias al régimen se fueron al exilio.

Ese no es el motivo de que en Costa Rica, un país con una larga tradición democrática, no se permitiera hasta ahora el voto a los residentes en el extranjero.

Unos 10.000 costarricenses que viven fuera de su país podrán emitir su voto en las elecciones presidenciales y legislativas del próximo 2 de febrero en los consulados de Costa Rica en 42 países.

“Por primera vez los ciudadanos de Costa Rica, podrán ejercer su derecho fundamental desde cualquier lugar en el mundo donde se encuentren y continuar fortaleciendo la democracia más antigua de Latinoamérica”, dijo a Efe Héctor Fernández, director del Registro Electoral del Tribunal Supremo Electoral costarricense.

En El Salvador, la Asamblea Legislativa aprobó en enero pasado que los salvadoreños residentes en EE.UU. y Canadá puedan participar mediante el voto por correo en las elecciones de febrero próximo.

Unas 10.220 personas se han inscrito hasta ahora como electores, un número bajísimo si se tiene en cuenta que cerca de tres millones de salvadoreños residen en el exterior.

Pese a que desde hace años hay campañas ciudadanas en favor de que se autorice el voto a los residentes en el extranjero, ese derecho no está reconocido en Nicaragua, Guatemala, Uruguay y Cuba.

En Uruguay, otro país que pasó por una larga dictadura y del que se fueron al exilio muchas personas, se llegó a reformar la constitución para autorizar el voto de los emigrados, pero la reforma fue rechazada en un plebiscito en 2009.

Con títulos como “Ya al voto de los uruguayos en el exterior”, la web está llena de contenidos sobre la “necesidad histórica” de darles el voto a los uruguayos de afuera.

En agosto pasado la Coalición Nacional de Inmigrantes Guatemaltecos (Conguate) hizo un llamado al Congreso para que apruebe las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que permitan que se lleve a cabo el voto en el extranjero.

El presidente de Conguate, Marcos Yax, recordó que los residentes en Estados Unidos contribuyen en gran escala a la economía nacional mediante el envío de remesas.

Ni los cubanos ni los nicaragüenses en el exterior tienen posibilidades de votar.

El problema de la importante colonia de venezolanos en Miami, la mayoría opositores, en las últimas elecciones de Venezuela no fue que no estuvieran autorizados a votar, sino que el cierre del consulado en esa ciudad estadounidense les obligó a trasladarse a Nueva Orleans, distante más de mil kilómetros, para ejercer su derecho democrático.

Dirigentes de esa colectividad denunciaron que el Gobierno venezolano quería así reducir el número de votantes.

El primer país en América Latina en avalar el sufragio de sus ciudadanos en el exterior fue Colombia, en 1962.

Fuente: DiarioLibre.com