La plataforma de participación ciudadana Voto Ciudadano, en conjunto con la Fundación Democracia y Desarrollo (FDD), a través de su proyecto “El Quinto Poder”, y con respaldo tecnológico de INRIA Chile, lanzaron la campaña “Todos Somos Chilenos”, junto a la participación de los diputados Pedro Browne (RN), Jorge Burgos (DC) y Tucapel Jiménez (PPD). Con ella, lo que se buscó fue, entre otros objetivos, reivindicar los derechos democráticos de los ciudadanos chilenos residentes en el extranjero, mediante una votación simbólica en el último período de elecciones presidenciales.

El diputado de Renovación Nacional indicó, aquella vez, que “actualmente, dada la realidad electoral que tenemos, con inscripción automática y voto voluntario, no hay ninguna razón para poner impedimentos para el voto en el extranjero”.

Por otro lado, Jiménez expresó que esta es “una de las deudas que tiene nuestra democracia con los chilenos que viven fuera” y recalcó que este derecho está claramente especificado en la Constitución.

Por su parte, la directora de Voto Ciudadano, Rossana Dresdner, definió la iniciativa como “un importante gesto simbólico que apunta al derecho básico de que todos los ciudadanos puedan expresar sus preferencias respecto de quiénes y cómo quieren que se dirija su país.”

Según palabras de Tomás Barros, encargado del voto electrónico en INRIA Chile y fundador de E-Voting, para poder votar se necesitará ingresar el número de RUT y el número serial del carnet o pasaporte, lo que reducirá al mínimo las posibilidades de que una persona vote con el número de rut de otra, evitando suplantación. Además, para garantizar que el voto provenga efectivamente del extranjero, se implementarán dos plataformas: una para IP chilenas y otra para IP extranjeras. “Así, sólo las personas en el extranjero podrán ver el voto”, señaló Barros, quien añadió que quienes intenten votar desde Chile, serán derivados a la información de su lugar de votación una vez que ingresen su rut.

 

La plataforma estuvo disponible desde el 10 hasta el 17 de noviembre de ese año, y la votación estuvo encriptada, de modo que los resultados sólo pudo ser conocido una vez cerrado el proceso, cuando el TRICEL -conformado por representantes de las organizaciones garantes de la seriedad del proceso- abrieron las “urnas” y supervisaron el conteo de votos.

Fuente: Camara.cl